martes 28 de mayo de 2024 - Edición Nº503

Interés General | 24 oct 2023

DEL TIEMPO AQUEL…….. Del libro “Mar del Tuyu y su gente” (2008)

Historia del pueblo, contada por su misma gente, testimonios tan simples como valiosos. Pasos en la arena huellas junto al mar.


Josefa Rolon (La abuela Josefa) “Cuando llegamos era todo campo solamente había dos casas la del Dr. Agustín Murchio y la de Castro. Teníamos que atravesar  los médanos para llegar hasta la casa, había como un camino para poder pasar, porque las calles no estaban abiertas. Los materiales para construir había que traerlos en carro,  porque los camiones no entraban hasta este sector, estábamos a seis cuadras del centro pero estaba todo despoblado. Como los médanos eran altos, no se veían las casas,  después se fueron bajando y recién ahí se pudieron ver los techitos de las otras casas. Antes los médanos eran altísimos y los chicos se largaran rodando, después se fueron abriendo las calles”. Y entonces el paisaje cambio ya cuando vinimos nosotros no se encontraban animales típicos, salvo liebres o algún pato.
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Leonilde Bacci: “Ciervos, liebres, ñandúes, chajaes, zorros, perdices, carpinchos gatos monteses, nutrias, eran los animales que frecuentemente se podrían encontrar en el lugar, la relación que se establecía con la gente era limitada, porque s e alejaban cuando uno se acercaba, no se cazaba. Aun hoy se pueden ver,  pero raramente,  porque los ruidos los asustan.  Siempre han elegido lugares solitarios donde nadie los molestaba. También había muchos lobos marinos que ya no se ven acá, lo mismo que pingüinos, el poblamiento los alejo”.
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Graciela Crespo: “Cuando llovía no se podía llegar ya que los caminos eran intransitables y si había sudestada el mar crecía e impedía avanzar,  uno de los primeros servicios de micros que entro al pueblo fue El Alba de Ajo, cuyo dueño y conductor el Sr. Marcelino García, muchas veces dejaba  al ómnibus en la calle Stella Maris, y venia caminando junto con los pasajeros,  que así lo decidían, por estar el mar muy alto después iban a buscar el coche cuando bajaba.
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Verónica Mervich: A nuestra llegada al Ovalo, estaba totalmente cerrado, para cruzar a la playa había  que rodearlo, La única calle abierta era la 1  tenía solo un tramo. Recuerdo que  cuando venia Don Arturo de Elías, con quien  solamente había un trato  de amistad sin abuso, mi papa, tenía que levantarse  a la hora que el llegara, 3 o 4 de la mañana,  para prepararle de comer. Con lo que él le dejaba de propina, mi papa pagaba 3 mese de luz. Era gente de dinero, lo mismo que los acompañaban. Como adolescente que era en esa época no me gustaba que se hicieran diferencias con los demás. Cuando don Arturo paraba en el Kiosco con su automóvil para retirar el diario, mi papa me obligaba a que fuera corriendo a alcanzárselo, pero terminaba retándome porque yo no quería correr, pensaba para mi, “que se baje a buscarlo” el estaba al final de la escalera y nosotros no habíamos subido un peldaño todavía: éramos gente que trabajaba, que tenia ideales y conflictos como cualquiera. 
Ángela Rohr: 
“Cuando se empezó el muelle, vinimos a vivir al médano.  La galleta,  era un lugar muy bajo como un pozo y todo rodeado de médanos. Allí don Arturo tenía animales y pasturas. También tenía un jaulón grande,  con aves de distintos tipos, inclusive pavos  reales. Había una vivienda de material,  que debido a los fuertes vientos, quedo tapada por la arena. Todos esos medanales ya no existen porque allí se construyo. Para fijar los médanos se planto los tamariscos y acacias. Este lugar quedaba cerca de Aguas Verdes”.
“En ese tiempo hacia mucho mas frio que ahora y llegaban pingüinos  a estas costas  nosotros recogimos  un pichón y lo criamos. Esa fue  nuestra primera mascota……Pero un verano los turistas  se lo llevaron, nos lo robaron. Ahí  aprendimos  lo que era la impotencia. Frente a lo que está mal  y no se puede remediar”
La escuela por entonces
“cuando iba a la escuela, esta funcionaba en la estación de servicio de la 73 y costanera o en el negocio de Mila o en algún chalet. Las clases las daba la suegra del doctor Marano. En ese tiempo los maestros venían de Dolores; Delia Pultana y Miguel Ángel Garegnani”
Vida social
“Antes de que apareciera el club la gente aquí se reunía en familia. Nos juntábamos en lo de don Raúl, el ponía algunas mesas y jugábamos a las cartas. Para bailar había que ir a Santa Teresita y se llegaba cruzando los médanos entre las cortaderas. La primera calle que se abrió aquí en Mar del tuyu, fue la 4. Cuando salíamos volvíamos por ahí. La 73 era mejorada. En el Hotel Santa rosa todos los 30 de agosto se hacia una fiesta en homenaje a la santa. Se esperaba todo el año esa fiesta. Tofos participaban y era gratis. Era el único baile que se hacía en Mar del Tuyu. El barrio residencial en sus comienzos también atraía a la gente porque se hacían partidos de futbol.
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EL PRIMER ALMACEN
Graciela Crespo. Hija de Raúl Crespo quien instalara el primer almacén de Ramos Generales.
Llegada
“Llegue con mis padres el 26 de marzo de 1955, tenía dos años. Nos fue a esperar a la playa, frente a la estación de servicio el Sr. Domingo roldan para llevarnos a la casa de un tío que trabajaba para don Arturo de Elías. Veníamos del Barrio Rivadavia, ciudad de Córdoba, donde nací. Mi papa había vendido un almacén que tenia pues le habían dicho que lo necesitaban aquí en La Costa para hacerse cargo de un hotel que de Elías pensaba construir en la ruta 2 y el cruce que de Elías pensaba construir en la ruta 2 y el cruce del camino que llegaba  hasta aquí. Cuando llegamos don Arturo, había cambiado de planes, no construyo el hotel y como volvernos era imposible, mi familia decidió quedarse y poner un almacén de Ramos Generales, ya que no había, además los peones que trabajan para Elías, que estaban asentados con sus familias, debían ir a Santa Teresita una vez por semana para aprovisionarse: con más razón entonces pusieron un mercado en un local prestado por la Hostería Playa Verde. Ellos mismos nos cedieron una piecita en uno de los pabellones donde tenían habitaciones para alquilar durante la temporada”.
LOS VECINOS
“algunos de los vecinos de esa época y que ya estaban cuando vinimos eran Mila con el  “Hotel Santa Rosa”, en el Barrio Chino, detrás de la hostería hacia la calle 2 vivían Bacci, Vallejos,  Rohr, Gándara, Pieroni, Gutiérrez, Lencina,  Meneses, Montenegro; en los chalets cerca de la playa la familia Ávila, la familia Marano, en ese tiempo el único medico; la familia Amestoy. Más tarde hacia junio o julio vinieron los Rinaldi  y Dell Erba que habían alquilado la Hostería Playa Verde. En la Av. Stella Maris estaba Capadona,  y cerca de la calle 12,  la familia Almada que tenia vaca y vendía la leche al pueblo. Muchas de estas familias después compraron sus lotes y edificaron lejos del centro pero los veíamos todos los días; otros se fueron a otras localidades. 


 

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