Por: TIEMPO ARGENTINO
La recesión en que se sumergió la economía será más profunda de lo que se suponía hasta ahora, de acuerdo a un informe elaborado por la Universidad de San Andrés (UdeSA). El documento adelanta que de acuerdo a los últimos datos disponibles, la caída de la actividad en el tercer trimestre del año podría alcanzar el 2,66%, el triple de lo que informan otras consultoras.
Según el informe realizado por esa casa de estudios, a través de su Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios, el deterioro marcado por las estadísticas oficiales en el segundo trimestre se profundizó en las últimas semanas y por eso su nowcast (un indicador que combina 29 variables de alta frecuencia) lleva cinco semanas consecutivas de caída en picada. La actualización anterior había dado una baja de 2,07%.
El resultado negativo se consolidó a pesar de la mejora parcial de algunos componentes, como los despachos de cemento al mercado interno y los aportes al sistema de seguridad social, que marcan una tenue recuperación. A contramano de esos rubros, el rebote que se esperaba del EMAE (el estimador mensual de actividad del Indec) después de la fuerte caída de julio no fue tal, ya que apenas mejoró 0,1%.
Desde el punto de vista de los economistas, la recesión se concreta cuando el Producto Interno Bruto (PIB) retrocede durante dos trimestres consecutivos. Entre abril y junio, el Indec estimó una baja de 0,6%. Pero el organismo recién está procesando y elaborando los datos del período julio-septiembre, que estarán disponibles recién para mediados de diciembre.
Según la Udesa, su nowcast permite tener una visión más actualizada, ya que se nutre de los datos más recientes y los va incorporando cada semana. A finales de junio, el indicador había adelantado una caída del PIB de 0,89%, tres décimas porcentuales más que el número final que el Indec publicó en septiembre.
En líneas generales, con algunos matices sobre la profundidad del fenómeno, entre los analistas hay consenso de que la recesión es un hecho y que la tendencia podría continuar en los próximos meses. Los motivos incluyen la retracción de la demanda por la caída del poder adquisitivo de la población, la precariedad laboral y un desempleo creciente, la caída de la inversión tanto pública como privada y la falta de potencia de los rubros beneficiarios del modelo (minería, gas, petróleo, agricultura y bancos) para compensar el derrumbe del resto.
Con menores proporciones y otra metodología, pero con las mismas señales de advertencia, la consultora OJF informó un retroceso de 1,2% para el tercer trimestre en su Indice General de Actividad. En el acumulado entre enero y septiembre, la caída es de 0,3% con relación al mismo período de 2025. El estudio del ex viceministro Orlando Ferreres destacó que “la marcha de la actividad se mantuvo prácticamente sin cambios durante septiembre. Pensando en los próximos meses, el deterioro de las perspectivas nos hace considerar que la recuperación de la actividad puede demorarse y ralentizarse«.
Al respecto, el Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza mensualmente el Banco Central, y que congrega a consultoras, casas de estudio y entidades financieras de la City, pronosticó una reducción del PIB de 1% para el tercer trimestre del año. Para la totalidad de 2026, arrastre estadístico mediante, la proyección sobre el crecimiento se redujo a 1,5%. La próxima actualización de la encuesta está prevista para el 5 de noviembre.
Ante ese fenómeno, el gobierno se debate entre los beneficios que este cuadro le puede dar en su lucha ante la inflación, ya que la menor actividad reduce la presión sobre los precios, y el creciente malhumor social por tres años de brutal ajuste. Las encuestas reflejan ese sentimiento de la población y siembran dudas sobre la continuidad de la gestión libertaria después de las elecciones de 2027.