Dorigoni recordó también que una de las primeras decisiones estratégicas fue la construcción de calles pavimentadas y la forestación del lugar. “Los arbolitos los vi plantar uno por uno, eran muy pequeños, y el pavimento se hacía de forma elemental. Mi padre trabajaba en la empresa encargada de esas obras”, señaló. En aquellos primeros años se construyeron alrededor de 100 cuadras, sentando las bases del desarrollo que continuó luego de la municipalización.

El pionero también explicó que, gracias a esas mejoras tempranas, San Bernardo se convirtió rápidamente en un punto atractivo para quienes buscaban invertir o establecerse en La Costa. Aun cuando los terrenos tenían un valor superior al de otros balnearios cercanos, la presencia de infraestructura y planificación urbana marcaba una diferencia decisiva. “Yo llegué acá de chico y sigo viviendo en San Bernardo. Vi crecer este lugar y a su gente. Hoy, con 87 años, me emociona ver tanta cantidad de personas reunidas. Es el primer año que veo tanta gente participando de un festejo así”, expresó.

Entre aplausos, fotos y recuerdos compartidos, la comunidad volvió a honrar su historia. A 82 años de aquellos primeros pasos, San Bernardo continúa creciendo sin perder su esencia, celebrando junto a su gente y manteniendo viva la memoria de quienes hicieron posible su nacimiento. El encuentro en la Vereda Alta no solo fue una celebración, sino también un ejercicio de memoria y reconocimiento, donde la palabra de los pioneros permitió reconstruir los orígenes de San Bernardo y reafirmar el valor del esfuerzo colectivo.